Morir a sí mismo es una propuesta misteriosa, enigmática, y sobre todo difícil -por no decir imposible- de aceptar sin engaños por nuestras personalidades y egos, a los cuales no distinguimos de nuestro Ser. Y aún más difícil es, aunque no deja de ser muy atrayente, dar el paso de lanzarse a sí mismo a las llamas. Este quizás es uno de los mayores abismos con que nos encontramos cuando andamos en una búsqueda interior y en un crecimiento hacia el Ser.

Es a este tema, el Abismo Espiritual, al que hemos querido darle un espacio de reflexión a través de las diferentes perspectivas: desde las vivenciales en distintas etapas del Camino hasta las reflexiones más analíticas y conceptuales o las perspectivas proféticas del Evangelio de la Paz de los Esenios, antiguo texto de gran valor y poco difundido, o las visiones budistas tibetanas o sufíes que tanto nos aportan en comprensión y profundidad.

No hemos dejado de tratar otras miradas sobre el Abismo, como son las contradicciones humanas en las que nos debatimos, entre las cuales una de las más impactantes es la gran cantidad de sufrimiento humano evitable y la poca o débil solidaridad y sentimiento de hermandad, de necesidad de equidad y de ayuda que este sufrimiento provoca en los otros como reacción.

También trae este número, mitos y cuentos que se acercan a diversas dimensiones del Abismo.

Es difícil abordar de manera completa un tema en un número, sólo proponemos algunas invitaciones a explorar. Nunca podremos decir que abordamos un tema de manera completo. Apenas sale la edición, inmediatamente resaltan las carencias… pero no por esto, nos abstendremos de proponer unas miradas, esas que están en ese momento a nuestro alcance.

De cierta manera intentaremos, como el guerrero del Cuarto Camino, ganar la batalla sin entrar a combatir… y esta vez los dejamos, con el tema de El Abismo.