Por: Conversación con ojodeagua. Al Dr. Michel De Salzmann. Olivier Laignel, Gabriel Rodriquez, José Ubaldo Baio, Anónimo.

El Guerrero Espiritual

Ojodeagua ha pedido a personas significativas del trabajo en la Escuela traída a occidente por G.I. Gurdjieff, quienes son actualmente la continuidad viva de esta Tradición a nivel regional y mundial, que nos colaboraran con su participación en esta sección en homenaje a un guerrero espiritual contemporáneo: Michel De Salzmann

Olivier Laignel:

Pregunta: ¿Cuál es para ti la principal cualidad como buscador, como guerrero espiritual, que Michel de Salzmann nos aportó en su trabajo espiritual?

Olivier Laignel: Un buscador tendrá diversas metas en diferentes etapas de su búsqueda. Al comienzo sus metas estarán relacionadas con aprender y con el crecimiento de su ser. Eventualmente sin abandonar estas metas se agregará la meta de servir. Para el señor Gurdjieff seguramente habían unas metas relacionadas con el traer al mundo todo un sistema de ideas y todo un método práctico de búsqueda. Para los que lo siguieron es lógico pensar que sus metas fueron eventualmente las de servir a que la enseñanza traída por él, pueda dar sus frutos, es decir, simplemente servir al trabajo. En este sentido lo que Michel De Salzmann nos aportó fue un llamado. Al estar con él se sentía el deseo de ser, pero no un deseo egoísta sino el deseo de ser útil, el deseo de que mi vida adquiera una finalidad, una causa que uno podía sentir que él tenía. En este sentido podría decirse que la principal cualidad que aportó fue la de servir de ejemplo, y servía de ejemplo por la exigencia que tenía para con él mismo. Con los demás era muy tolerante y aunque pedía esfuerzos, su pedido era siempre menor que lo que se pedía a sí mismo.

Pregunta: ¿Cuál es la meta de un guerrero espiritual?

Olivier Laignel: Estoy seguro que rara vez será una meta concreta, en una búsqueda verdadera no se desean factores limitantes, una meta concreta sería una limitación.

El verdadero guerrero espiritual, quien ya pasó por su aprendizaje, estará viviendo de una cierta manera. Estará buscando de una cierta forma. Pero en esto estará respondiendo a ciertas necesidades interiores mucho más que a metas o ideas exteriores. Sus formas de vivir y de buscar tendrán ciertos efectos o resultados, pero en gran parte cuáles sean estos efectos o estos resultados dependerán de las circunstancias en las cuales se efectúe su búsqueda. Las metas pueden estar a su vez relacionadas con las circunstancias. ¿Pero cuáles son las necesidades interiores? Es difícil de definir y limitar algo que en la práctica se percibe simplemente como un llamado imperioso, sin más complicación que la necesidad de respirar. Es un llamado o una necesidad de estar, de estar allí, de vivir plenamente ese momento, de quedarse despierto. Y al estar despierto y permanecer atento, el guerrero estará disponible para servir a lo que desee.

Hay que reconocer que lo que distingue a personas como Michel De Salzmann o como a la señora Jeanne De Salzmann (su madre) de otros buscadores, tiene que ver con una cierta energía que pasa por ellos. Es una energía que uno siente emanando de ellos, aunque ellos niegan ser su fuente y dicen solo transmitirla. Eso es lo que llama a otros: el deseo de un contacto con esa energía muy especial.

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Gabriel Rodríguez:

Pregunta: ¿Qué significa hacerse o ser un guerrero espiritual?

Gabriel Rodríguez: Aquél que se entrena para obtener lo que no tiene: una atención libre, una voluntad propia, una inteligencia imparcial, un sentimiento puro. Aquél que lucha –como la palabra lo indica: guerrero espiritual- por dar la primacía al espíritu sobre la materia, al bien sobre el mal. Aquél que reconoce su esclavitud interior y lucha por liberarse.

Pregunta: Si a nivel interior podemos hablar de un guerrero espiritual, debe por lo tanto existir también una guerra espiritual… ¿De qué guerra hablamos? ¿Cuáles serían los enemigos?

Gabriel Rodríguez: Esta guerra existe sólo si el guerrero existe. Si él aparece, está, entonces puede descubrir a sus enemigos. Puede distinguir el bien del mal dentro de sí mismo. Todas sus tendencias automáticas y su egoísmo son sus enemigos, son el mal. Su anhelo más profundo, su sinceridad, su tendencia a la unidad, son su apoyo, el bien.

Entonces comienza una lucha contra sus propias debilidades, contra los principios erróneos inculcados en él por una mala educación, contra todo este tejido de hábitos, conceptos, imaginaciones y fantasías que lo han separado de la realidad y que han terminado por crear en él una falsa estructura con la cual se identifica cuando no vigila y a la que llama “yo”. Esta estructura, su falso yo, es su principal enemigo. Pero éste es “legión”, es todo un ejército con soldados, cabos, sargentos, capitanes, generales, etc. ¿Cómo puede uno sólo tener alguna posibilidad en esta lucha? Por eso el guerrero debe unirse a otros que, como él, hayan sentido esa esclavitud y anhelan liberarse. Pero necesita algo más: un general, o un capitán o, no importa, hasta un cabo, porque en esta guerra, el aspirante a guerrero es un neófito. Un grupo de aspirantes solo, es un montón. Un grupo con su guía puede ser una organización eficiente. El aspirante a guerrero empezará su entrenamiento como soldado raso, así como la lucha empieza por lo más pequeño, todos los días, en la vida diaria.

El aspirante se irá volviendo guerrero poco a poco, paso a paso, en las sucesivas etapas de esta lucha consigo mismo, ahondando en sus contradicciones, ganando atención, voluntad, inteligencia, limpiando su corazón. Irá comprendiendo cada vez mejor quién es o puede ser él; quienes se enmascaran, se disfrazan de él y lo traicionan. Irá desmontando así el aparato de un falso poder. Un día, ya preparado, dará la gran batalla: estará frente al comandante de esa gran legión. Estará frente a la verdadera sustancia insustancial de sí mismo, delante de su verdadera mentira: su yo. Sus sueños más queridos, sus anhelos más íntimos, lo que hasta ese momento creía su verdad más sublime estarán frente a él como la última mentira a someter, a despejar. El último reducto de ese mundo carnal, material, se le revelará como núcleo de la gran ilusión en la que ha vivido. Será como hacerse un harakiri interior. La daga será su atención pulida, firme decidida. Su motivo, el anhelo profundo de su ser por conocer la verdad a cualquier precio. Su ayuda, el permanecer abierto a una ayuda superior. Se dará cuenta entonces que no está solo. Junto a él están todos sus sacrificios y esfuerzos, pero sobre todo, la presencia de una energía superior que lo llama y le da la verdadera claridad, el verdadero valor. Inmolándose, el guerrero conocerá entonces que el otro y él son uno mismo y que ambos son uno mismo con el Único. Habrá muerto, por un lado, y renacido a la Realidad, por el otro.

Pregunta: ¿En esta guerra qué trampas y emboscadas acechan al guerrero?

Gabriel Rodríguez: Todas las imaginables y aún las inimaginables. Primero, su falta de atención, su olvido casi permanente de sí mismo, su inclinación al sueño, su incapacidad de reconocer lo verdadero de lo falso. Por esto es que un guerrero solo no puede hacer nada. Necesita de compañeros que, como él, se hayan convencido de esta necesidad.

Necesita trabajar y entrenarse con otros bajo la guía de alguien más experimentado, porque su autoengaño es su primera trampa.

Las creencias, convicciones, razones y “verdades” de su falso yo que él toma como suyas, son otras tantas trampas y contrincantes. Pero la mayor de las trampas, o por lo menos una de las más grandes, será la de la victoria, el poder y la gloria. Deberá vencer la tentación del poder, no usándolo para fines personales o egoístas. De lo contrario, su lucha habrá terminado.

Pregunta: ¿Cuál es la razón y el sentido de que existan guerreros espirituales?

Gabriel Rodríguez: Basta ver como está el mundo para darse cuenta de su necesidad. Ellos son la llama que alimenta la razón, los que dan una verdadera alternativa, los que sostienen la vida.

Pregunta: ¿Cuáles serían sus metas? ¿Qué cualidades requiere un guerrero espiritual en el camino hacia su meta?

Gabriel Rodríguez: Para responder a esto habría que ser un guerrero espiritual.

Pregunta: ¿Qué cualidades requiere un guerrero espiritual en el camino hacia su meta?

Gabriel Rodríguez: La anterior sería la respuesta más justa. Sin embargo, solo como aproximación, podría agregarse a las ya nombradas más arriba, una gran capacidad de sacrificio, honestidad, perseverancia, paciencia, actividad, creatividad y, sobretodo, obediencia. El cultivo de una relación cada vez más asidua con sus energías de mejor calidad y el reconocimiento de que esas energías son hermanas gemelas de otras que están por encima de él: a esto debe obedecer un guerrero espiritual.

Pregunta: ¿En qué puede apoyarse un guerrero espiritual para no ser entrampado? ¿A qué ayudas puede recurrir?

Gabriel Rodríguez: En su guía, en sus compañeros. Sin ellos será entrampado y no se dará cuenta. En su cuerpo. La relación real – no imaginaria, con su cuerpo. Ante cualquier situación interior dudosa, la sensación de su cuerpo le dará la medida exacta de dónde está, qué está viendo o experimentando. Una relación con su mente y su sentimiento. Unido con estas tres partes separadas de sí mismo, podría abrirse a su conciencia, esa desconocida que yace como un tesoro escondido en su interior. Relacionado con ésta, puede quizás relacionarse con algo superior. Es allí de donde recibe verdaderamente la fuerza, la claridad, la verdad.

Este es un camino y un entrenamiento. Si él está en ellos, entonces todo puede servirle de ayuda: la fricción con el prójimo que lo cuestiona, la confrontación con las situaciones de su vida diaria, sus dificultades y debilidades, todo puede servirle de apoyo si está tratando de despertar.
Pero hay una ayuda a la que debe acceder: aquella que se da en el silencio cuando él ha aprendido a escuchar y sentir, a abrirse al mensaje sin formas ni palabras de lo invisible, silencioso y desconocido. La posibilidad de esta ayuda inefable de lo inefable no tiene precio. En ese momento, nada lo puede derrotar por que él ya no es sujeto de derrota o de triunfo.

Pregunta: En esta situación mundial de desorden y violencia, ¿cuál es el sentido contemporáneo de un guerrero espiritual?

Gabriel Rodríguez: No uno, sino varios; porque una sola golondrina no hace verano. Si hay suficientes trabajando para unirse, primero en sí mismos y luego con el TODO, la humanidad podrá recibir de ellos y de quienes los siguen, los beneficios preparados desde arriba para ayudar a poner un orden real, verdadero, en el hombre y en el mundo. Pero esto no será nunca automático. Se necesita de una cantidad suficiente de hombres capaces de abrir su corazón al llamado de la conciencia, del bien; capaces de poner en práctica sus mandamientos, capaces de ir poniendo en sus propias vidas un orden y una jerarquía donde el Conocimiento, la conciencia, el bien propio y ajeno esenciales estén por encima de cualquier apetito egoísta, un orden donde el ego esté en su justo sitio: muy inferior al del verdadero Yo que el guerrero espiritual ha ido construyendo – o está construyendo – con la pequeña gota de miel de su corazón y con la miel infinita de la Gracia Divina.

Pregunta: En la mitología o en las tradiciones, qué guerrero(s) simboliza(n) para ti los valores a recrear y sostener? ¿Quiénes son? ¿Por qué?

Gabriel Rodríguez: Los creadores de las grandes religiones universales: Lama, Buda, Jesucristo, Mahoma y todos sus verdaderos seguidores, los que han tratado y tratan de poner en práctica sus indicaciones.

Contemporáneamente el sr. Gurdjieff, la sra. De Salzmann y sus dos hijos el sr. Michel De Salzmann y la sra. Nathalie De Salzmann de Ethièvan, para ponerlos solamente como símbolos, pero hay muchos más anónimos, que día a día libran esta batalla a su medida y según sus posibilidades.

¿Por qué? Porque son un ejemplo viviente de lo que predican. Porque son sus actos tanto como sus palabras. Porque enseñaron con el ejemplo.

¿Los valores a recrear y sostener? Esta es la verdadera amenaza de esta pregunta. Baste sólo recordar cualquiera de las palabras del Cristo para darse cuenta de la verdadera dificultad. “Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”. “Quien no cargue su propia cruz y me siga, no es digno de mí”. Es suficiente para darse cuenta de la exigencia que nos está hecha, de la dificultada grandísima de tratar de cumplir con ella, de que no somos capaces y de que necesitamos verdaderamente ayuda, una ayuda que vendrá si por lo menos cumplimos con aquello de “ayúdate y yo te ayudaré”.

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Jose Ubaldo Baiao:

Pregunta: ¿Qué significa hacerse o ser un guerrero espiritual?

Jose Ubaldo Baiao: Un guerrero espiritual es un ser humano que acepta plenamente que su mundo interior es, y siempre será, un campo de batalla. Para él no hay más dudas de que deberá luchar sin cesar para ocupar el lugar que en verdad corresponde a un guerrero: exactamente en el medio de dos ejércitos. Para un día poder ocupar este lugar, él necesita asumir las responsabilidades de sus actos, reconociendo que no hay injusticia en el mundo, e incluir completamente, sin jamás dejarse dominar, tanto de la Fuerza del ejército que lo hala hacia Abajo, como de la Fuerza del ejército que lo llama para lo Alto.

Pregunta: Si a nivel interior podemos hablar de un guerrero espiritual, debe por lo tanto existir también una guerra espiritual… ¿De qué guerra hablamos? ¿Cuáles serían los enemigos?

Jose Ubaldo Baiao: La guerra espiritual en un sentido más universal es la lucha para el restablecimiento del orden en el cosmos, que es la meta de todas las enseñanzas sagradas. La Mecanicidad o entropía cósmica es el enemigo natural del orden espiritual, y ella actúa en todos los niveles, particularmente dentro de cada ser humano.

Pregunta: ¿En esta guerra qué trampas y emboscadas acechan al guerrero?

Jose Ubaldo Baiao: La CLARIDAD cuando él comienza a percibir la realidad de forma menos subjetiva; y el PODER que él adquiere por ser admirado y respetado por los otros hombres, son dos emboscadas que pueden capturarlo.

Pregunta: ¿Cuál es la razón y el sentido de que existan guerreros espirituales?

Jose Ubaldo Baiao: El restablecimiento del orden y del equilibrio cósmico es un proceso que sólo se puede realizar en el interior de seres que se vuelven conscientes de estas fuerzas universales en constante oposición dentro de sí mismos. Los guerreros espirituales son justamente como universos en miniatura, escenarios de la guerra cósmica.

Pregunta: ¿Cuáles serían sus metas? ¿Qué cualidades y calidades requiere un guerrero espiritual en el camino hacia su meta?

Jose Ubaldo Baiao: Su meta es ocupar este lugar único que le permite ser simultáneamente, ser todo lo que él es, sin excluir nada, conquistando finalmente el Reino del yo Soy.

Cualidades necesarias a un guerrero:
• Coraje para asumir/aceptar sus propios miedos
• Honestidad para reconocer la voz de la mentira que habla constantemente dentro de sí.
• Equilibrio para incluir/balancear la sobriedad y la pasión en todos sus actos.
• Humildad para aceptar que su vida no es definida por lo que le acontece sino por la forma con la que él responde a lo que le acontece.

Pregunta: ¿En qué puede apoyarse un guerrero espiritual para no ser entrampado? ¿A qué ayudas puede recurrir?

Jose Ubaldo Baiao: Él debe apoyarse en una atención permanente a los impulsos originarios de su vanidad, pues esta transforma su claridad en una luz que lo ciega, y su poder en un tirano que lo esclaviza. En el contacto con otros guerreros que comparten la misma meta, puede ser de gran ayuda en momentos decisivos de su lucha interior para mantenerse fiel a su propia meta. Por esto, en los momentos más críticos de esta guerra santa, sólo la conciencia real de su propia muerte es capaz de ayudarlo a proseguir de forma impecable en su búsqueda.

Pregunta: En esta situación mundial de desorden y violencia, ¿cuál es el sentido contemporáneo de un guerrero espiritual?

Jose Ubaldo Baiao: La necesidad de que existan guerreros espirituales es mucho mayor ahora en esta situación de desequilibrio, violencia y desorden social. La ausencia de la guerra espiritual dentro del hombre es justamente una de las principales causas de la existencia de la guerra exterior entre los seres humanos. Un guerrero tiene conciencia plena de que la batalla que libra en su interior es la única que puede conducir a la Paz de la Vida. Las otras batallas son fruto del rechazo del Hombre a enfrentarse con sus enemigos interiores.

Pregunta: En la mitología o en las tradiciones, ¿qué guerrero simboliza para ti los valores a recrear y sostener? ¿Quién es? ¿Por qué?

Jose Ubaldo Baiao: El mayor guerrero para mí es Jesucristo por la capacidad de perdonar de forma incondicional a sus enemigos. La grandeza de este Acto Sagrado es la culminación de todas las luchas internas que un guerrero necesita enfrentar para finalmente alcanzar su meta, ocupando con dignidad y amor su lugar entre Cielo y Tierra.

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Anónima :

Pregunta: ¿Qué significa hacerse o ser un guerrero espiritual?

Anónimo: Uno -o una- trae consigo cuando llega a un camino espiritual un imaginario pagano sobre lo que es la búsqueda; tiene un pensamiento mágico de lo sagrado, o ambicioso de lo que es el poder espiritual. Llega buscando resultados, persiguiendo ideales. No sabe, a pesar de haber oído muchas veces que el fundamento es“conócete a ti mismo”, que se entra en un camino donde todo conduce y pasa por descubrirse y desenmascararse a sí mismo -o misma. No sabe que un camino de conocimiento, significa despojarse de lo que uno cree de sí y del mundo, de lo que cree de lo real y lo ilusorio. No sabe que el objeto de esta búsqueda es sólo y únicamente Uno mismo: Yo Mismo o Misma.

Y que esto sólo se puede hacer volviéndose un buscador sin tregua, un caminante permanente, un guerrero de sí mismo. Hacerse un guerrero o guerrera espirituales significa hacerse de instante en instante un guerrero o guerrera de lo real, es decir hacerse alguien que devela los fantasmas permanentes que nos habitan y nos impiden ser.

Un guerrero espiritual -o guerrera- se hace en cada momento, no nace, ni tampoco permanece. Un guerrero siempre se está haciendo en la danza permanente de la vida y sólo lo es en el instante en que es y está.

Al mismo tiempo no es nada más que movimiento permanente, atención, amor, testimonio, mirada. Cuando se detiene y se apega, deja de ser.

Ser guerrero o guerrera espiritual es una actitud y un estado sólo mientras se está activo, despierto, observándose, permaneciendo testigo de sí mismo o misma. Es ser cazador -o cazadora- de Mí mismo para fundirse en la esencia última, en la que mi persona deja de ser separada de esa esencia.

Pregunta: Si a nivel interior podemos hablar de un guerrero espiritual, debe por lo tanto existir también una guerra espiritual… ¿De qué guerra hablamos? ¿Cuáles serían los enemigos?

Anónimo: “La guerra espiritual” es una metáfora que expresa los procesos que se desencadenan cuando se inicia un camino interior. Uno va descubriendo que uno no es un ser íntegro y que uno – o una- es una multiplicidad de voces, de deseos, de voluntades, a las que se está sujeto. Ver, conocer, sentir y aceptar esta fragmentación y multiplicidad encarnada en uno mismo duele, y en ese momento, al mismo tiempo que este caos interior en que vivimos se hace visible a nuestros ojos, se establece otro combate, otra guerra interior: la guerra espiritual.

Constatar nuestro caos interior es ver la contradicción entre un deseo y otro, entre una voluntad y otra, entre una idea y otra, entre una determinada parte mía y otra, por ejemplo entre una parte de mi cuerpo y una parte de mi mente o de mi sentimiento, etc., en un sinfín interminable. No vamos para ningún lado. Este caos interior que se nos visibiliza, siempre ha estado y estará ahí, latente o encubierto, interiorizado o exteriorizado. Con las prácticas de un trabajo interior, se inicia un verse a sí mismo una y otra vez, y así va apareciendo el contacto con una Sensación de Sí con una Presencia de Mí Mismo – o Mí Misma-, más allá de esa fragmentación y de las luchas dentro de ese caos. Entonces la lucha deja de ser sólo entre mis diferentes “yoes”, dentro de ese caos, para pasar a ser fundamentalmente entre Mi Presencia y cualquiera de esos “yoes”. Esto es lo que puedo reconocer como una guerra espiritual: la guerra por ser y estar en el presente de mi realidad cotidiana, el caos.

Los enemigos son el “yo soy…esto o aquello…”, “yo quiero…esto o aquello…”, “yo hago…”, “yo tengo…”. Siempre nos estamos relacionando con el mundo (exterior e interior) desde un “yo soy, yo quiero, yo hago…etc”. Y en realidad Yo no soy ninguno de ellos, no soy lo que creo, no soy lo que quiero, no soy lo que hago, ni soy lo que tengo. ¿Qué soy entonces? No se llega a esta pregunta sino atravesando el infierno de una guerra interior entre cualquiera de los que me suplantan que son muchos y el Yo, el Mí mismo. Al mismo tiempo soy todo el que me suplanta.

Sin embargo, la resolución de una guerra espiritual no está en excluir este caos, sino en incluir en una globalidad más alta y más fina lo más grosero; en integrar lo más ordinario, lo más elemental en nosotros en estados más delicados, más sutiles, más finos y al así hacerlo lo más alto jerarquiza lo más primario.

Pregunta: ¿En esta guerra qué trampas y emboscadas acechan al guerrero?

Anónimo: Los “yoes”, las ilusiones, las diferentes pequeñas voluntades que he construido en mí como mi forma de ser, mi personalidad, mis gustos, y aversiones, mi vanidad, mi orgullo, mis creencias, mis ambiciones, mis deseos, mis apegos, mis avideces, mis fortalezas y debilidades, etc, etc, etc…Todo esto que he nombrado y mucho más, tienden trampas permanentes al guerrero espiritual -o guerrera-. El ego permanentemente nos está tendiendo trampas, mediante la construcción de ilusiones y el gozo de ellas, incluso mediante la seducción de buscar resultados aparentemente justos y buenos, deseables para un “ser espiritual”, mediante el fantasma de obtener poder, o clarividencia, paz, felicidad, tranquilidad, equilibrio o armonía… o de alcanzar la “meta espiritual” o incluso bajo la promesa de que hay que matar al mismo ego…. Las trampas hacen parte de la guerra y también de la cacería…. y un guerrero es un cazador de Sí. No puede haber guerra sin emboscadas, ni cacería sin trampas, ni guerreros sin derrotas.

Una trampa puede ser cualquier cosa, no se necesitan grandes trampas, normalmente caigo en pequeñas trampas….cualquier cosa puede emboscarme. Una trampa es aquello que logra que la ilusión nuble Mi Mirada y se rompa así el contacto y la relación entre mis distintas partes. Es cualquier cosa que me devuelva a la fragmentación, al horizonte personal, casi siempre un deseo, una búsqueda de resultado, un gozo y el apego a él.

Pregunta: ¿Cuál es la razón y el sentido de que existan guerreros espirituales?

Anónimo: La Vida requiere de la existencia de diferentes calidades de materia y de conciencia. Los guerreros espirituales son mediadores, intermediarios entre diferentes niveles de conciencia. Son transformadores de energía, un alimento burdo lo pueden “alquimizar” en un alimento más fino, más esencial. El orden de la Vida requiere de estos mediadores, de estos alquimistas, tanto como de todo lo demás. La materia a transformar es la conciencia.

Pregunta: ¿Cuáles serían sus metas? ¿Qué cualidades y calidades requiere un guerrero espiritual en el camino hacia su meta?

Anónimo: Para un o una guerrera espiritual la meta siempre será cambiante. No hay metas fijas en una búsqueda espiritual distinta a la de ser. Cualquier otra meta es temporal, es una ayuda en el camino que luego siempre tendré que dejar, que soltar. Al mismo tiempo es necesario colocarse metas para ayudarse en el camino de ser, pero hay que cuidarse de convertir la meta en un resultado que se persigue, en un fin en sí. Las metas son apoyos para trascender, detrás de cualquiera de ellas sólo existe una …habitarse a Sí Mismo, ser.

La cualidad principal de un o una guerrera espiritual es la honradez consigo mismo, es decir la verdad, siempre la verdad por encima de todo. Si permito que la mentira viva en mí, si dejo que ella se introduzca y more en mí, tengo entonces que ver de que manera entrampo mi mentira y regreso a mi verdad, cómo recupero un espacio de verdad. Si no poseo la honradez como una cualidad “natural” o ella ha sido acallada por las circunstancias de mi vida, entonces tengo que buscarla, adquirirla y ejercerla. Y no dejar que vuelva a irse del ejercicio de mi vida. Sin la honradez no puedo llegar a la verdad y sin la verdad no puedo ver, no puedo ser conciencia. Sin la honradez para desenmascarar mis mentiras no puedo avanzar, no puedo crecer, no puedo ser. Hay muchas otras cualidades que se requieren en un momento o en otro, pero sin ésta, no tengo mucho que hacer.

La calidad es algo más difícil de determinar, por que ella es infinita. Siempre puede irse más allá dependiendo de mi capacidad de atención y presencia. Y siempre será mejor mientras más fina y más sutil. La calidad es algo que aparece cuando establezco en mí una conexión, un contacto entre mis partes y de ellas con mi Centro, con el Mí Mismo en un acto o momento de conciencia. Por esto la calidad puede tener una gama de posibilidades infinita…por que dependerá del contacto que se establezca entre este Mí Mismo con la Vida, con el Universo, con todo lo que va más allá de mí y de Mí y de lo cual simplemente soy un pequeño punto más. La calidad es algo que no me pertenece, no es mía, no la fabrico yo y es mucho más que una cualidad personal, está en el Centro del Ser y en la Vida, y a veces puedo acceder a alguna de las formas o niveles de ella.

Pregunta: ¿En qué puede apoyarse un guerrero espiritual para no ser entrampado? ¿A qué ayudas puede recurrir?

Anónimo: Puede apoyarse en el recuerdo de la caída, en el sabor de haber sido entrampado, emboscado y derrotado. Y en pedirse un estado de alerta tranquilo, en ayudarse a sí mismo a despertar.

Las emboscadas y trampas siguen una lógica mecánica, no son libres y creadoras, entonces puedo conocer esa mecanicidad. Puedo estudiar las leyes de la mecanicidad que me entrampa. Por esto un apoyo fundamental es la experiencia, el conocimiento directo a través de la experiencia y otro es mi Mirada. Tengo que aparecer, ver, ser testigo, ser el observador y lo observado.

También requerimos apoyarnos en un sistema, en una tradición, una escuela, una hermandad. Porque el camino del conocimiento tiene unos pasos, y hay muchas ayudas y “técnicas” que necesitamos ensayar y aprender, no separados en claustros sino en medio de la vida misma.

Cada camino tiene sus propias técnicas, y ellas son simplemente medios, apoyos. Solos o solas no podemos, somos capturados por el sueño y la ilusión. Requerimos también de alguien que vaya delante de nosotros, guía, sabedor, maestro o maestra…como se la quiera llamar.

Necesitamos de alguien que nos muestre nuestras lagunas de atención, y ese es el papel del sabedor, del que va más adelante, del guía, del maestro. Sólo quien ha vivido y trascendido sus propias lagunas de atención nos puede mostrar las nuestras y ayudarnos a superarlas a su vez.

Otro apoyo es recordar que tenemos un cuerpo que tiene sensación, que puede sentirse a sí mismo y que puede ser el apoyo o la cuna donde se asiente Mi Presencia, Mi Mirada. Sino es fácil perderse en ilusiones mentales.

Pregunta: En esta situación mundial de desorden y violencia, ¿cuál es el sentido contemporáneo de un guerrero espiritual?

Anónimo: En el mundo contemporáneo priman la violencia, el miedo, el odio, la esclavitud, la servidumbre, la exclusión, la pobreza. Un guerrero -o guerrera- espiritual al tener como único fin ser, puede alcanzar la liberación, la libertad, la inclusión, la dignidad, el amor y la armonía.

Estos valores no pueden existir en el mundo material sin el aporte de muchos guerreros espirituales. Quizás esa sea una de las transiciones que vivimos: ir hacia un mundo material más espiritual, si podemos decirlo así. Pero las circunstancias del mundo contemporáneo tal vez sólo puedan cambiarse conquistando una seguridad interior que someta el miedo generalizado y le quite fuerza a la violencia, desde una libertad interior que rescate la dignidad de ser de todo ser, desde un acceder al amor de las Tradiciones para recuperar para sí y para todos el valor de la riqueza de la diversidad.

Pregunta: En la mitología o en las tradiciones, qué guerrero simboliza para ti los valores a recrear y sostener? ¿Quién es? ¿Por qué?

Anónimo: No sabría que responder. Hay muchos ejemplos conocidos, profetas antiguos y contemporáneos, como quien nos convoca a estas respuestas, y también hay muchos desconocidos. Lo importante tal vez, es que cualquiera puede llegar a serlo si verdaderamente lo desea. Y que cualquiera de los conocidos, puede ser su guía.